El capital internacional puede acelerar la transformación de un club. Para crear valor sin generar nuevos conflictos, la operación debe alinear inversión, gobernanza y regulación desde el inicio.
El primer paso es identificar al inversor, al beneficiario final y el origen de los fondos, además de definir la estructura de compra y el flujo transfronterizo de capital. La diligencia debida debe examinar pasivos de la asociación y la SAF, titularidad de activos, contratos relevantes, garantías, contingencias y obligaciones ante CBF y FIFA.
El contrato debe prever el día siguiente al cierre.
El precio y la participación accionarial son solo una parte del acuerdo. La documentación debe regular aportes, derechos políticos, materias reservadas, órganos de administración, garantías, indemnizaciones, solución de bloqueos y mecanismos de salida.
Cuando la inversión cruza fronteras, también deben coordinarse aspectos cambiarios, tributarios, de competencia, regulatorios y de cumplimiento. Una operación segura es aquella en la que estructura societaria, contratos y reglas del fútbol cuentan la misma historia antes, durante y después del cierre.
