*Eduardo Carlezzo, abogado especializado en derecho deportivo y socio de Carlezzo Advogados

La sentencia anunciada el 4 de octubre por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea afecta de forma directa y profunda a las relaciones entre clubes y jugadores, especialmente al sistema de transferencias y a las reglas de estabilidad contractual introducidas por FIFA en 2001. FIFA deberá modificar pilares fundamentales relativos a la indemnización por ruptura contractual, la responsabilidad de pago y las sanciones deportivas a jugadores y clubes.

Conviene recordar que el sistema de 2001 nació precisamente a raíz de otra sentencia del tribunal europeo, el célebre caso Bosman de 1995, que declaró en esencia ilegal el “pase”, el derecho federativo que vinculaba al jugador a un club indefinidamente.

Obligada por la Unión Europea a crear un nuevo sistema de transferencias, FIFA eliminó el pase y vinculó la inscripción del jugador a la vigencia del contrato laboral. Al terminar la relación laboral, el jugador quedaba libre para incorporarse a otro club.

Al mismo tiempo, para proteger la estabilidad de los contratos entre clubes y jugadores y evitar rescisiones prematuras sin justa causa, se establecieron indemnizaciones y sanciones deportivas para clubes y jugadores en caso de ruptura sin justa causa.

Otra regla importante permitía extender al nuevo club la responsabilidad de pagar la indemnización impuesta al futbolista por romper su contrato anterior. Así ocurrió con Lassana Diarra, contratado por Lokomotiv de Moscú. En 2014 surgió una disputa que FIFA resolvió declarando que el jugador había incumplido el contrato y debía pagar 10,5 millones de euros al club ruso. Su siguiente club respondería solidariamente, lo que dificultó su fichaje.

Precisamente esos aspectos han sido rechazados ahora por el tribunal europeo. En el caso concreto de Diarra, declaró ilegales las decisiones de FIFA relativas a la cuantía de la indemnización, la sanción deportiva por ruptura contractual y la responsabilidad de un eventual nuevo club por el pago debido al Lokomotiv de Moscú.

Además del efecto directo sobre las futuras relaciones entre clubes y jugadores, la sentencia plantea una pregunta sobre el pasado: cientos, quizá miles, de decisiones semejantes de FIFA y del Tribunal Arbitral del Deporte dieron lugar a indemnizaciones. ¿Llegará a los tribunales europeos una avalancha de reclamaciones para responsabilizar a FIFA por esos pagos? Queda por ver.